Hace rato que tenía guardado en mi mente el tema del horario infantil que nos quieren hacer ver como obligatorio en nuestro país. De hecho, por ley se impuso en Venezuela que ciertas franjas horarias obligatoriamente deben destinarse a la trasmisión de programas infantiles.
Mi reflexión nace a raíz del suceso mentado y escandaloso de la sanción contra el canal Televen por haber mantenido en su parrilla de programación a Los Simpsons en el horario considerado infantil, a las 11 de la mañana.
La gestión de comunicaciones de este gobierno, como la gran mayoría de sus acciones, carece de la más mínima sensatez y coherencia. Porque si de verdad tienen una posición "antiyanqui" disfrazada de "antiimperialismo", deberían saber que si en algo son buenos los gringos es en criticarse a sí mismos. De hecho, Los Simpsons son la crítica más feroz que haya soportado la televisión estadounidense a su propia sociedad. Esa gente se mete con todo y con todos, convirtiendo al humor altanero y socarrón en instrumento de crítica que, sin duda alguna, mete el dedo en la llaga.
Pero acá se supone que el programa es censurable. Y no puede trasmitirse en "horario infantil". En su lugar, valga decir que el canal decidió programar Baywatch, que no sólo es mala, sino que dudo mucho que pueda tener -según la visión de los pacatos que elaboraron la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión- elemento alguno de formación, educación y elevación del espíritu de los infantes.
Y he ahí donde surge el problema: ¿porque hay que exigirle a los medios de comunicación que se encarguen de la educación de los niños? ¿no le corresponde a los padres velar por la correcta formación de sus vástagos?
Porque si un padre considera que determinado programa no es afín a los valores que desea inculcarle a sus hijos, simplemente hace uso de los frenos que tiene a mano: le prohíbe a sus hijos ver ese programa o, para los más modernos, bloquea el canal con los filtros que ahora nos ofrecen los sistemas de cable y hasta los mismos televisores.
En mi infancia, por ejemplo, recuerdo varias cosas con respecto al horario infantil:
-En la mañana, después de los programas informativos tipo "Buenos Días", "24 horas", "Lo de hoy es noticia", etc, los canales trasmitían, más o menos hasta el mediodía, programas infantiles. Mayoritariamente comiquitas, Warner por Venevisión o Hanna Barbera por RCTV.
Nótese que solo nombre dos canales: es que en realidad en aquel momento a pesar de que VTV competía en programación de variedades (con tanta o mayor calidad que los canales privados, valga decir), en la mañana no trasmitían gran cosa. Luego en las tardes, las consabidas telenovelas duraban solo hasta las 3 de la tarde, momento a partir del cual uno veía, como no, comiquitas o programas de super héroes varios (Batman, Ultraman, Godzilla, Flipper, Lassie).
Pero he ahí el asunto: un padre decidía si uno podía o no podía ver un programa. En particular recuerdo que a mi mamá la perturbaba sobremanera que un niño de 5 años, o sea yo, fuese adicto a Mazinger Z. Claro, mi mamá era pacata, como la mayoría de las madres lo son siempre, y consideraba que ese programa violento y sangriento era "dañino". Esa era su palabra: Dañino.
Sin embargo, igual me disfracé de Mazinger en preescolar.
Pero el punto es uno sólo: los padres deciden. Ren y Stimpy le fueron prohibidos a mis hermanos en su niñez cuando mi mamá vio con horror el capítulo famoso "Olorín", en el que Stimpy lloraba por su mascota, Olorín, que no era más que un peo, una flatulencia, que en determinado momento se había lanzado.
Eran otros tiempos. Eran tiempos en los cuales el cable no tenía la penetración que tiene hoy. Además, la segmentación de programación no era lo que es hoy: antes los canales segmentaban sus horarios, hoy los canales se segmentan por completo, existiendo señales con 24 horas de noticias, 24 horas de comiquitas, 24 horas de películas, 24 horas de porno.
He ahí el meollo: con segmentación no hay horario infantil posible. La segmentación, los canales dirigidos exclusivamente a un público, mataron los horarios. Inclusive el infantil.
Porque si un niño puede estar 24 horas viendo Cartoon Network, no va a perder su tiempo viendo Los Simpsons en Televen. Así de crudo.
Recuerdo que en mi niñez, estudiar en el turno de la tarde era un sacrificio grandísimo, porque todos los programas buenos los trasmitían en ese horario. Lo mejor era estudiar en la mañana y tener toda la tarde para meterse de lleno en el televisor. Hoy los niños no saben lo que es eso, porque todos los canales infantiles repiten la programación mañana y tarde, siendo posible para cualquier niño seguirle el paso a sus programas favoritos. Antes no era así: si usted se perdía el Capitán Cavernícola, se jodió. Hoy, Bob Esponja lo trasmiten mañana y tarde. Nadie lo pela, si lo quiere ver.
El problema, finalmente, es que ciertos padres y gobernantes, hundidos en la pacatería que viene en combo con la ignorancia, tienen todavía hoy en pleno siglo 21, la mente embarrada con la tontería de la "deformación que los medios causan en la sociedad". De esa manera, como les da flojera criar a sus hijos, pretenden que los canales de televisión les den educación, valores y amor.
Si el horario infantil, aún hoy, existiera, nuestros niños serían unos infelices. Tal y como infelices eran los niños que estudiaban en la tarde y no podían ver "Carrusel".
Hoy, un niño no pierde su tiempo esperando que un canal nacional deje de trasmitir novelas para trasmitir He-Man: hoy un niño cualquiera ve Nickelodeon o Jetx, y si se perdió un programa, entra en la página web de su canal favorito para verificar el horario en que podrá volverlo a ver.
Mientras tanto, sus padres no manejan internet, no saben lo que es un video-chat ni un blog. Y los gobernantes menos.
Si hubiera un horario "anti gobernantes" sería mucho mejor.


1 comentarios:
Diste en todo el centro del clavo: Los padres quieren que la TV les crie a sus hijos, con eso queda dicho todo.
Saludos.
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